Dios agradece hasta un vaso de agua
dado con amor...   Padre Antonio María

Cuéntanos... Ya No estás solo.

¿Cómo puedes ayudar...¿Qué puedo hacer...?

Aunque nacemos solos. Vivimos acompañados.

La soledad es una moneda con dos caras. Una la negativa, producto de la sensación de vacío profundo cuando es por falta de amor o afecto en cualquiera de sus expresiones, dificultades económicas, falta de actividad, marginación, etc... Y la otra cara de la soledad, la positiva, es todo lo contrario. Es la del estado de plenitud espiritual. Recientes investigaciones indican que la soledad negativa puede afectarnos fisiológicamente y producir afecciones del corazón entre otras enfermedades. Se ha demostrado que las personas solitarias tienen niveles más altos de una sustancia denominada iterleukina-6 relacionada con enfermedades cardiovasculares que podrían provocar ataques del corazón o al cerebro. También, nos puede afectar psicológicamente y desencadenar depresión o llevarnos a la auto agresión y suicidio. Los que padecen de soledad no tienen edad, ni sexo, todos la pueden sufrir en un momento dado, dependiendo de distintas circunstancias.

Algunos intentan salir de ella erróneamente a través del alcohol o las drogas, no la superan y caen en una peligrosa depresión. Para salir de esta cara oscura de la soledad, la Fundación vuelca todos sus esfuerzos en voltear la moneda, encontrarnos a nosotros mismos y procurar desarrollar todas nuestras potencialidades como seres humanos. Podemos definir lo que queremos, y tomar la firme determinación de alcanzarlo, sin ponernos auto limitaciones o barreras que lo impidan.